lunes, 15 de febrero de 2010

Soy Hijo de alcohólico I

Psic. Sara Luz Moreno de Quiroz

En la actualidad, los millones de adultos que crecieron dentro de una familia con problemas de alcoholismo, se preguntan cómo sobrevivieron dentro de un sistema familiar donde diariamente sufrían el impacto de conductas y actitudes agresivas y manipuladoras, de abandono y represión, de situaciones de enfrentamiento violentas en las relaciones interpersonales, de inseguridad e incertidumbre, de incongruencia e insatisfacción. Un sistema familiar donde además debían convencerse que nada de esto estaba sucediendo y que por lo tanto, nada les afectaba; es decir, no sufrían, no sentían y en consecuencia tampoco aprendieron a confiar ni a hablar acerca de lo que a diario vivieron como una realidad pero negaron en la realidad. Así, al llegar a la vida adulta, el hijo de alcohólico tiene la necesidad de elaborar esos conflictos que aún persisten en él, procesar sentimientos inhibidos durante su infancia, niñez y adolescencia, cuando vivió experiencias dolorosas.

Es necesario elaborar traumas, insatisfacciones y emociones reprimidas para revisar cómo aquellas actitudes y conductas que en la niñez y la adolescencia le ayudaron a mantener un equilibrio enfermo, pero al fin equilibrio, en la vida adulta sólo obstaculizan su crecimiento personal, alimentan resentimientos y promueven la rigidez. Esto le ocasiona una insatisfacción por la vida, que a su vez lo mantiene en un estado de depresión latente. La causa: una estructura familiar enferma y una interacción destructiva. La enfermedad: el alcohólismo. Cabe preguntarnos: es el alcohólismo una enfermedad?, un vicio?, una debilidad moral?, falta de carácter?. Mucho se ha discutido acerca de esto, pero en cualquier caso el hecho es que la carga es muy pesada y dolorosa, no sólo para el alcohólico sino para su familia. El concepto del alcohólismo como enfermedad ha sido reconocido por distintas organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, la Asociación de Psiquiatría Internacional y la Asociación Médica Americana. Ésta última la define así:”El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva, que afecta todas las áreas de una persona y que puede resultar en la locura o la muerte”. Ésta enfermedad es crónica y mortal y se caracteriza por la pérdida de control y la incapacidad para abstenerse de beber. Aquella persona que desarrolla la dependencia al alcohol ve progresivamente afectadas todas las áreas de su vida. El deterioro físico es grave, y su vida social y familiar se ven afectadas seriamente. A lo largo del tiempo el alcoholismo también va minando la energía y los recursos de la familia y ejerce un impacto disgregador sobre ésta, aunque a la corta es posible que sus miembros no perciban este hecho. El impacto del alcoholismo como enfermedad incluye una lista de conductas negativas. Se mencionan el abuso contra el cónyuge y los hijos, tasas de divorcio muy elevadas, depresión y suicidio, problemas laborales, accidentes automovilísticos, entre otras. Dado que el alcohólico presenta rasgos de personalidad, actitudes y conductas disfuncionales que progresivamente le llevan a un deterioro físico, psíquico, social, familiar, laboral y económico, los hijos reaccionan tratando de controlarlo, disculparlo o esconderlo. Además experimentan una ansiedad constante y se obsesionan con la forma de beber de un padre alcohólico. Ante su impotencia para controlarlo, experimentan rabia y consecuentemente lo agreden y recriminan. Se culpan a sí mismos y sienten dolor.

1. Es claro que aquellos que conviven con el enfermo generalmente adoptan patrones de conducta similares a los de éste, sin darse cuenta de ello. Como consecuencia, los hijos de aislan, niegan el problema y encuentran justificación a sus conductas destructivas y autodestructivas, y además desarrollan problemas emocionales y de conducta. La familia alcohólica es aquella donde la enfermedad del alcoholismo ha afectado la forma en que el sistema familiar funciona. La influencia de la enfermedad invade aspectos de la vida familiar donde todos los miembros presentan conductas manipuladoras, deshonestas, distantes y agresivas. En general, la atmósfera familiar se caracteriza por ser impredecible y caótica. Los hijos de padres alcohólicos buscan adaptarse al sistema familiar enfermo y tienden a establecer relaciones interpersonales confusas y a presentar conflictos intrapsíquicos durante la adultez, los cuales se originaron en un contexto enfermo, donde a los hijos se les negó atención, disciplina consistente y ambiente de seguridad. No todos los hijos de alcohólicos se ven afectados del mismo modo, pero sus dificultades emocionales al llegar a adultos se relacionan con el hecho de haber crecido con un padre o madre alcohólicos. Las consecuencias de la enfermedad se reflejan en el nivel de disfuncionalidad de la familia y esto tiene un efecto directo en el daño emocional y físico ocasionado a los hijos. La familia vive episodios de violencia entre sus miembros y es frecuente que los hijos sufran severos traumas emocionales con lo que sus vidas se ven seriamente afectadas aún en la edad adulta. Los efectos principales que se han observado en los hijos de alcohólicos son: baja autoestima, desconfianza, desafío, agresión, ansiedad, conflicto con la autoridad y necesidades insatisfechas durante la infancia, la niñez y la adolescencia.

2. El hijo de alcohólico experimenta una necesidad de controlar, se le dificulta confiar, expresar sus necesidades personales y sus sentimientos y presenta un exagerado sentido de responsabilidad, o se muestra totalmente irresponsable como consecuencia de sus experiencias familiares, donde la personalidad del padre o madre alcohólico y la dinámica familiar afectan a todos sus miembros, quienes tratan de controlar una situación que no puede ser controlada.

3. En un sistema familiar alcohólico, no sólo el enfermo comete actos violentos, sino que los otros adultos en la familia también se comportan violentamente entre ellos y con los hijos. Los hermanos mayores frecuentemente dirigen su ira y frustración hacia los hermanos más jóvenes y, aún en la familia que no sufre violencia física, gritos o expresiones de ira y que puede parecer funcional, la amenaza de ello es constante y la violencia emocional esta presente. Lo anterior debido a que los comportamientos alcohólicos crean un ambiente altamente estresante. Los hijos de alcohólicos están expuestos a un ambiente que es rígido, con frecuencia caótico y donde existe presión por mantener oculto lo que es obvio. Además los hijos dentro de una familia donde está presente la enfermedad, a menudo viven angustiados y en el abandono. Estos hijos establecen reglas de comportamiento y adoptan diferentes roles en la familia en su esfuerzo por encontrar orden y estabilidad en una situación de inestabilidad constante. Por lo tanto, los hijos que han crecido en este ambiente de desestructura y desorganización, cuando adultos son inflexibles, no se adaptan con facilidad ni se permiten cambiar. El origen de ésta rigidez proviene de la forma en que luchan por adaptarse y por encontrar algo de seguridad, ya que el comportamiento del alcohólico se torna cada vez más impredecible. El haber crecido bajo una regla de inaccesibilidad y de rigidez implica el que, cuando adultos, los hijos de alcohólicos experimenten, actúen y vivan la necesidad de controlar. Otra regla en la familia del alcohólico es la de no poder hablar de lo que sucede. Esta regla de no hablar es tan fuerte que cuando adultos, los hijos llegan a tener dificultad para expresarse. No se puede hablar de lo que se oye, se escucha o se siente. Los hijos experimentan dolor, temor y coraje. Estos sentimientos están directamente relacionados con el comportamiento del padre alcohólico. Para contrarrestar, los hijos se reprimen, pero a costa de su salud y bienestar emocional, así como en decremento de su habilidad para funcionar honesta y abiertamente aún en la adultez. Otra regla que rige al hijo de alcohólico es la necesidad de negar lo que sucede, para afirmar que no existe necesidad de cambiar nada y así reforzar su rigidez. Esto se traduce cuando adulto es una dificultad para expresar sus emociones, ya que se trata de negar toda experiencia dolorosa y sentimientos que la acompañan. También se avergüenza y se autodevalúa, se retrae de la comunidad y aunque permanezca junto a su familia se aísla emocionalmente de ella. Cuando adulto además presenta dificultad para confiar en los demás y establecer relaciones interpersonales adecuadas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Pienso que ser hijo de padres alcoholicos no debe ser facil para nadie, yo no vivi esa situacion traumatica en particular, sufri otras cosas horribles en mi vida, y noto que hay una tendencia en la sociedad de autoetiquetarse en rotulos tales como " soy depresivo", soy esto o lo otro en funcion de las distintas patologias, y a verdad que eso no esta bueno porque denota una fijacion a ese pasado enfermo, y al rechazo al cambio, y por eso muchas veces al final asi se terminan arruinando todos los vinculos significativos en la vida de esa persona. Escribo esta opinion porque la persona que amo me mostro este link, yo creo que el aporte personal en uno es correrse de ese lugar " triste" o " enfermo", y buscar otros caminos para definirse como persona, uno puede ser muchas cosas, y rotularse solo en funcion de una limita el crecimiento personal y todo el potencial que uno puede llegar a desarrollar. Todo pasa, si, cuesta pero se puede salir de ese lugar oscuro, lo digo yo, que antes me definia como " suicida o depresiva", ya deje de ser esa persona y prefiero definirme por muchisimas cosas mas lindas y menos lindas, que en definitiva me hacen ser quien soy. Deje de definirme por la relacion que desarrolle con mis vinculos primarios enfermos, y desarrollo hoy por hoy, otros vinculos sanos, complejos, pero sostengo que todo esto me costo mucha terapia, por eso se que cualquier suceso traumatico se puede reelaborar, resignificar y darle otro rumbo a la historia personal que uno pretende construir. La identidad es un diamante en bruto, que con el tiempo puede ser lo mas bello y admirable del mundo, por eso puede pulirse hasta ser la joya mas bonita del mundo. Y eso es lo que yo veo en la persona que amo, que me inspiro a escribir esta opinion.

Mariu dijo...

Hola!
En los grupos de familiares de alcohólicos existe un lema que dice "que empiece por mí". Y eso voy a hacer. En MI EXPERIENCIA, hubo un tiempo en que estuve muy enojada por esto del etiquetamiento. Pensaba que era un título que además de no haber buscado ni mucho menos, querido, iba a tener que soportar toda la vida. Hoy te puedo decir que comprendí que, junto con muchas otras características - buenas, malas y regulares - de mi persona, no es más que eso: parte de mi historia, un suceso de mi vida que me hizo persona que soy hoy, perfectamente imperfecta. Así que fijate, palabras más, palabras menos, las dos llegamos casi a la misma conclusión.
"Identifica y no compares" es otro lema que se aplica a este comentario: las historias cambian, los personajes difieren, el dolor humano es el mismo, pero también la sensación de valía personal.
Gracias por tu comentario y suerte!

Anónimo dijo...

hola, solo kiero compartir mi experiencia, antes que todo, debo decir que seguramente, no me alcanzaran las palabras para comentarla, porque es toda una vida, 24 años para ser exactos, yo desearia no haberme identificado con todos los problemas emocionales del articulo, me doy cuenta que mis problemas tienen una causa. En mi caso dos nombres; Mi padre biologico, y el segundo esposo de mi madre. Estas dos figuras paternas, tan diferentes, pero iguales en esa enfermedad. Siento tanto coraje contra esa enfermedad, alcoholismo. Recientemente me di cuenta que he vivido en negacion desde niña, decia que no me afectaban sus escandalos, sus crisis, nunca dije nada, me preocupe por ser perfecta, por controlar todo a mi alrededor, hace 2 años explote, no pude mas, Dios me ha dado fuerza para seguir viva, intentando superar mi pasado. Espero con todo mi corazon poder superar mis problemas y ser feliz, dejar el pasado en donde pertenece. Sin llevar eliqueta alguna.

Mariu dijo...

Mi reacuperación comenzó el día en que comprendí que sola no podía. Que la enfermedad me había "ganado". Con la ayuda de grupos de familiares de alcohólicos (AL-Anon) y de counselors (consejeros psicológicos)dejé de sobrevivir y empecé a vivir mi propia vida. a pararme sobre mis propios pies. Se puede vivir una vida plena y feliz. Yo y muchísimos más lo logramos.Un abrazo a todos.

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