domingo, 3 de mayo de 2009
Leí el Duodécimo Paso muchas veces antes de entenderlo. Pero ahí estaba. "Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos Pasos..." ¡Qué promesa! Si practicaba estos Pasos, tendría un despertar espiritual. ¡Había esperanzas, aun para mí!
Ahora bien, ese no es el motivo por el cual llegué a Al-Anon. Como muchos, vine a averiguar cómo hacer para que alguien dejara de beber. Fue mucho después que me di cuenta de que mi vida carecía de un sentido de dirección que sólo un Poder Superior podía proveer.
Esas maravillosas palabras del Duodécimo Paso me dieron el valor que necesitaba para empezar desde el principio. Con lentitud, a veces dolorosamente, recorrí mi camino a través de los Pasos. Con el tiempo algo sorprendente sucedió. Me invadió una sensación de mi Dios y Su amor por mí. Me sentí pleno. Supe que nunca volvería a ser el mismo.
Recordatorio para hoy
Los Pasos me ofrecen un mapa de rutas para vivir que lleva a un despertar espiritual y más allá. No puedo llegar de un salto hasta el final del camino, el que a veces pueder ser difícil, sino que debo poner un pie delante del otro y seguir las instrucciones que me han dado, sabiendo que otros antes que yo, a lo largo del camino, recibieron más de lo que nunca hubieran soñado.
La primera vez que escuché leer los Doce Pasos en una reunión me quedé inmóvil. Sentí que no respiraba. Escuchaba con todo mi ser. Supe muy dentro de mí que había llegado a casa.
Antes de descubrir a Al-Anon, a menudo utilizaba los problemas de otros como una excusa para evitar mis obligaciones. Las crisis ajenas me atraían y hablaba de ellas cuando podía. Mi propia vida parecía cada vez más trivial y mis problemas se veían tontos.
Me resultaba muy difícil entonces concentrarme en mí mismo cuando llegué a Al-Anon. Cuando llegaba a las reuniones quería hablar del alcohólico pero a nadie parecía interesarle. Todos seguían preguntando sobre mí, cómo me sentía, qué hacía, qué quería.
Descubrí que estaba demasiado interesado en los otros porque tenía una opinión muy baja de mí mismo. Mi Padrino me ayudó a ver que cuando yo actuaba como si la vida de otro fuera más importante que la mía, me estaba perjudicando. Eso tenía que cambiar si quería aprender a valorar mi propia experiencia. Concentrarme en mí mismo significó comenzar a fomentar mi autoestima. Requirió práctica pero, con el apoyo que obtuve en las reuniones, me sentí más a gusto. Aprendí a hablar de mí y a considerar mis sentimientos, logros y preocupaciones como válidos e importantes.
Recordatorio para hoy
Hoy, si me siento tentado a difundir chismes o crear un drama sobre la vida de otro, me preguntaré a mí mismo: "¿Qué está pasando conmigo?"
Hablamos también sobre el papel que desempeñamos en nuestros problemas y sobre cómo cambiamos nuestras actitudes y acciones al aplicar el programa de Al-Anon a nuestras vidas.
Aquí se habla Al-Anon
Me atreveré a ser yo mismo. Puede que me sienta tentado a pintar una sonrisa en mi cara a pesar de estar enojado, sólo para complacer a otra persona. Cuando rechazo una invitación, quizás quiera disculparme para que nadie salga herido. Quizás me sienta tentado a cancelar planes interesantes sin protestar porque un ser querido prefiere quedarse en casa y yo no quiero causar problemas. Estas pueden ser opciones perfectamente aceptables y puedo elegir alguna de ellas o todas ellas. Pero hoy seré honesto conmigo mismo al decidirlo. No fingiré sentir lo que no siento o querer lo que no quiero.
Al-Anon no me dice cómo comportarme. No legisla sobre buenas o malas decisiones. Pero Al-Anon me da el valor para examinar minuciosamente y sin temor mis sentimientos, motivos y acciones. Sólo puedo aprender a amarme a mí mismo si estoy dispuesto a aprender quien soy.
Recordatorio para hoy
Tengo derecho a querer lo que quiero y a sentir lo que siento. Puede que no decida obrar en base a esos sentimientos o deseos pero no los esconderé. Son parte de mí mismo.
Ante todo: Sé auténtico con tu verdadero ser.
William Shakespeare
En el Tercer Paso, "Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de él." Esta es una gran decisión para aquellos de nosotros a quienes tanto nos cuesta tomar aun pequeñas decisiones. Hasta que encontré a Al-Anon, tenía la tendencia de dejar que otros decidieran cómo debía vivir, a dónde debía ir y qué debía hacer. La paradoja es que, a pesar de que yo asumía poca responsabilidad por mi propia vida, me consideraba un experto acerca de la de cualquier otro y me sentía responsable de todo lo que pasara.
El orden en que están escritos los tres primeros Pasos me ayuda a superar estos problemas de actitud. Primero, acepto mi incapacidad de controlar la enfermedad del alcoholismo y admito que mi vida es ingobernable. Después, llego a creer que un Poder superior a mí puede ser útil. Después de aceptar estos dos Pasos se hace posible, deseable y aun lógico tomar la enorme decisión de confiar mi vida al cuidado de un Poder Superior.
Recordatorio para hoy
Al comienzo de cada día puedo tomar la decisión de confiar mi voluntad y mi vida al cuidado de Dios. De este modo empiezo el día sosteniendo firmemente que decido aceptar la realidad de mi vida. Me estoy desplazando en una dirección saludable, creciendo con una capacidad cada vez mayor de vivir una buena vida y amar a los que encuentre en el camino.
La decisión es un riesgo arraigado en el valor de ser libre.